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Esta Declaración de Ubuntu "Una familia humana" será presentada y adoptada el 18 de julio, Día de Mandela, durante la iniciativa "Mandela Bridges World E-Summit", firmada por todos aquellos que se identifiquen con ella.

 

 

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Somos brazos del mismo árbol

 

"Mandela se divertía con el sentido literal de los árboles genealógicos occidentales. En su visión, todos somos brazos del mismo gran árbol. Eso es ubuntu."

Richard Stengel, en O legado de Mandela

  1. Creemos en el principio fundamental que afirma la igual dignidad de cada persona y de todas las personas. Esta igualdad es absoluta e incondicional, así como el valor de la vida. A nadie, en ninguna circunstancia le puede ser robada y cada vez que ésta sea atacada deberá ser repudiada sin vacilación. Adicionalmente a esto, el atentado contra la vida o el daño a la dignidad humana de cualquier persona me concierne, me toca. Es por esto que todos somos llamados a la acción para defender la vida y promover y restaurar la dignidad humana. Somos brazos del mismo árbol.

  2. Reconocemos la diversidad humana como un don. Creemos que la riqueza creativa que nos proporciona la diversidad étnica, cultural, política o religiosa constituye una fuerza que debe unirnos. Pero al mismo tiempo, nunca olvidamos que compartimos una misma naturaleza que se superpone a cualquier diferencia. Creemos en la unidad dentro de la diversidad. Somos brazos del mismo árbol.

 

No me hablen de portugueses o americanos. Háblenme de Juan y de Teresa, de Susan y de Mary

 

"Hay portugueses pobres y portugueses ricos; portugueses que no saben leer y portugueses cultos; portugueses explotadores y portugueses explotados, portugueses cuya vida en América es una miseria y portugueses que sólo en América encuentran dignidad. Hay americanos obtusos y americanos comprensivos, americanos que explotan al portugués y americanos que lo ayudan, americanos que odian al portugués y americanos que lo admiran, americanos estupidos y americanos inteligentes. Por lo tanto, no concluyan lo que son los portugueses y lo que son los americanos. Háblenme de Juan y de Teresa, de Susan y de Mary..."

Pedro D´Orey da Cunha, Entre dos mundos

  1. Tenemos presente el peligro de crear líneas que separan, categorìas que nos dividen o estereotipos que nos habitan. Evitamos categorizar a cualquier persona en una "historia única", según el grupo en el que la colocamos. Queremos estar siempre abiertos a la riqueza de cada templo humano. No me hablen de portugueses o americanos. Háblenme de Juan y de Teresa, de Susan y de Mary.

  2. Rechazamos cualquier expresión de maniqueísmo que etiquete grandes grupos humanos, catalogando a unos como "buenos" y a otros como "malos". Cualquier generalización de una cualidad o defecto, asociado a una identidad colectiva, está equivocada. No me hablen de portugueses o americanos. Háblenme de Juan y de Teresa, de Susan y de Mary.

  3. Creemos que cada persona es simultáneamente pertenencia y autonomía. Somos de pertenencias múltiples y tenemos una autonomía en construcción. Es de esa mezcla que se forma nuestra individualidad, pero siempre dentro de una comunidad. No me hablen de portugueses o americanos. Háblenme de Juan y de Teresa, de Susan y de Mary.

 

 ALa línea que separa el bien y el mal atraviesa el corazón de cada uno de nosotros

 

“Gradualmente fue siendo claro para mi que la línea que separa el bien y el mal no pasa entre Estados, entre clases, ni siquiera entre partidos políticos – mas sì por cada corazón humano. Y en todos los corazones humanos. Esa línea cambia. Dentro de nosotros, oscila a lo largo de los años. Asi, dentro de los corazones oprimidos por el mal, siempre existirà algo de bien. Del mismo modo, en el mejor de todos los corazones permanecerá un àpice de mal."

Aleksandr Solzhenitsyn, en Archipiélago de Gulag
 

  1. Defendemos que todas las visiones que cristalizan en el tiempo la definición del carácter de una persona, incluso a partir de haber hecho algo errado, pueden engañarnos. Somos seres en permanente evolución y en ninguno de nosotros desaparece la posibilidad de hacer florecer el bien dentro de si. Y en ninguno de nosotros desaparece el riesgo de equivocarse. La línea que separa el bien y el mal atraviesa el corazón de cada persona.

  2. Reconocemos nuestra complejidad y nuestras dudas. Sabemos que, muchas veces, lo que parece no siempre es y que la verdad raras veces es una sola. Por eso, debemos demorarnos en juzgar y aún más en condenar definitivamente. Buscamos la comprensión tan completa como sea posible tomando en cuenta que estamos hechos de luz y sombra. La línea que separa el bien y el mal atraviesa el corazón de cada persona.

 

No queremos ser juzgados por nuestro color de piel, sino por nuestro carácter

 

"Tengo un sueño de que un día mis cuatro hijos vivan en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel, sino por su carácter."
Martin Luther King

  1. Defendemos que nadie debe ser juzgado, ni ver sus derechos y deberes minimizados o abolidos, por pertenecer a cualquier grupo étnico, político, religioso o cultural. Ninguna diferencia nos puede disminuir. No queremos ser juzgados por nuestro color de piel, sino por nuestro carácter.

  2. Creemos en el principio de equidad. Reconocemos que existen desigualdades estructurales e individuales que deben ser tomadas en cuenta y erradicadas, creando las condiciones necesarias hacia una verdadera y completa igualdad de oportunidades para todos. No queremos ser juzgados por nuestro color de piel, sino por nuestro carácter.

  3. Creemos que la libertad de cada ser humano es un bien sagrado. Defendemos que ninguna adversidad debe retirar de tu consiencia que puedes ser "señor de tu destino / capitán de tu alma". Pero con esa libertad viene la responsabilidad de lo que hacemos y de lo que ignoramos. No queremos ser juzgados por nuestro color de piel, sino por nuestro carácter.

 

Necesitamos aprender a amar

 

“Nadie nace odiando a las personas por el color de su piel, o por su pasado, o por su religión. Las personas aprenden a odiar y, si pueden aprender a odiar, también pueden aprender a amar - ya que amar es un sentimiento que viene con más naturalidad al corazón humano que su opuesto.”

Nelson Mandela

  1. Rechazamos cualquier expresión de odio y de violencia como fuerzas motrices de la transformación social. El odio nos deshumaniza y nos hace mirar al "otro" en la categoría de "enemigo", por lo tanto menos humano. No creemos que de la violencia nace cualquier bien duradero. Sólo la no violencia activa, motivada por el amor y el respeto hacia nuestros oponentes, puede traer un cambio justo y sostenible. Necesitamos aprender a amar.

  2. No ignoramos las heridas causadas por la herencia de tantas ofensas a la dignidad humana que el mundo ha conocido. Desde la esclavitud al antisemitismo, de la persecución por razones políticas, religiosas o ideológicas al racismo, de la violencia de género a la discriminación en función de la orientación sexual, entre otras, tenemos una herencia pesada que, en algunos casos, todavía está muy presente entre nosotros. Tenemos que tener conciencia de que hay un largo camino por recorrer. Sólo cuando descubrimos en cada persona un hermano, igual en dignidad y compañero de construcción de un futuro común, podremos crecer en humanidad. Necesitamos aprender a amar.

 

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